Alumnos y alumnas del grupo realizaron un programa de estimulación cognitiva a los niños y niñas con síndrome de dawn, de 6 a 12 años, que acoge “Color Esperanza”, además de una convivencia entre junto a los padres y los pequeños.
Priscila Rozas, encargada del Grupo de Acción Social de la sede, explicó que en esta ocasión los estudiantes pudieron aportar tanto desde el ámbito de la estimulación y el trabajo directo con los niños y niñas, como en la convivencia con sus padres y el personal de la agrupación “Color Esperanza”.
“Color Esperanza” es una agrupación sin fines de lucro que acoge a los padres y a los niños con síndrome de Down, y que trabaja en su estimulación temprana. La organización se sostiene gracias al apoyo de los mismos padres, además de la adjudicación de proyectos sociales, bingos, ventas de calendarios y el aporte de socios voluntarios que ellos mismos captan.